Mantener un hato sano comienza con una planificación cuidadosa. Un plan sanitario bien estructurado reduce pérdidas económicas, mejora la productividad y evita brotes que pueden afectar a toda la comunidad.
1. Evalúa el estado actual
Antes de calendarizar, realiza un inventario de animales, edades y condiciones particulares. Identifica riesgos como humedad, hacinamiento o historial de enfermedades en la zona.
2. Define el calendario de vacunación
Trabaja con tu veterinario para establecer fechas clave de vacunación contra enfermedades como brucelosis, rabia y clostridiosis. Registra lote y fecha de aplicación para facilitar auditorías.
3. Integra desparasitaciones estratégicas
Programa desparasitaciones internas y externas según la época del año y el ciclo de vida de los parásitos predominantes. Alterna principios activos para evitar resistencias.
4. No olvides la nutrición y el agua
Un plan sanitario también contempla minerales, suplementos y acceso a agua limpia. Estos factores refuerzan el sistema inmune y permiten que las vacunas hagan efecto.
5. Registra y evalúa resultados
Utiliza un cuaderno o aplicación sencilla para documentar cada intervención. Revisa mensualmente los indicadores de mortalidad, peso y producción para detectar desviaciones a tiempo.
Con disciplina y acompañamiento profesional, tu ganado estará protegido durante todo el año.